Mis ojos no podían creer lo que estaban viendo, él Maximiliano, era el hombre de mis sueños, era él, mi cabeza comenzó a dar vueltas y un agujero n***o me llevó hacia él no supe más de mí, desperté recostada en un equipal de nuestro privado, Maximiliano estaba sentado junto a mí colocando una copa de brandy en mi nariz para reanimarme. — ¿Qué me paso? — pregunté abochornada por el mal momento. — Te desmayaste Bella, no te preocupes, no eres la única mujer a la que le causo ese efecto. — ¡Vaya que arrogante eres Doctor! — dije tratando de sobreponerme a la impresión. — ¿Te sientes mejor? Si lo deseas, podemos dejar la cena para otra ocasión, tal vez te debería llevar al hospital para revisarte. — ¡Oh, no! Ya estoy bien, no te preocupes, quizá el desmayo de debió a que te

