El sonido del timbre resonó con insistencia en el apartamento. Alicia no se movió, su mirada fija en la puerta como si pudiera detener lo inevitable. Amy, junto an ella, respiraba con dificultad, sus ojos oscuros reflejando miedo genuino. El sonido de la perilla girando rompió el aire espeso. La puerta se abrió lentamente, revelando la silueta imponente de Leonardo. Su abrigo n***o absorbía la luz tenue de la calle, su expresión era de una calma aterradora. Entró con paso medido, sus ojos recorriendo la escena ante él. —¿Quieres explicarme por qué demonios lo hiciste? —su voz grave cortó el silencio. Alicia tragó saliva, pero su boca se quedó seca. No tenía respuesta, no tenía excusas. Amy se tensó a su lado, esperando cualquier reacción. Leonardo suspiró y chasqueó los dedos. Do

