(William) -Cariño, qué bueno que llegaste – encontré a Valentina en la habitación, maquillándose. -Necesitamos hablar – se puso de pie y caminó hacia la puerta, donde yo estaba recargado en el marco. -¿Podemos dejarlo para después? –Se paró en puntillas y me besó la mejilla. –Esta noche tengo una cena, espero no te importe –se alejó hacia la entrada, donde seguramente tomaría su abrigo y su bolso para salir. No la seguí, era normal entre nosotros, cada uno tenía sus propias actividades, su propio departamento, su propia vida. Escuché la puerta cerrarse, y sabía que se había ido. Empaqué las pocas pertenencias que tenía ahí, las llevé a mi auto y regresé para esperar hasta que regresara. Me sumergí en mis pensamientos: un par de años habían pasado desde que había conocido a Alicia, y a

