El día siguiente de cada desastre, es cuando realmente se comprenden los daños causados. Esa mañana me desperté totalmente desorientada sin saber dónde estaba. No recuerdo cuando ni como pude regresar hasta mi casa. En ese momento sólo podía pensar en lo mucho que me dolía esa jaqueca. Se sentía como si hubiera un obrero con un martillo eléctrico haciendo todo un escándalo en mi cerebro. Había tenido resaca antes, pero la de esa oportunidad superaba por mucho a las demás anteriores. Por suerte para mí pude abrir los ojos con tiempo para asistir a la empresa. Sin embargo necesitaba saber primero como pude regresar a casa. Lo último que recuerdo es que compartía micrófono con una de las chicas del grupo de bailarinas nudistas que nos acompañaron toda la noche. Luego de ese momento todo es un

