Mia No sé qué bicho me pico, pero durante toda la noche me la pase observando a Alessandro, mis ganas de él crecían a cada instante al ver la manera en la que trataba a la señora Marianna y me he dado cuenta de que realmente no es el hombre que fingió ser conmigo, ese ogro gruñón y mal llevado. Tenerlo frente a mí, mirándome con tanta lujuria mientras yo estoy completamente expuesta a él hace que mi centro palpite. Sin darme tiempo a asimilarlo, se pone de rodillas y hunde su lengua en mi húmedo centro de placer, un gemido escapa de mis labios por la sorpresa, pronto la habitación es llenada con mis jadeos hasta que no aguanto más y exploto en una nube de emociones y sensaciones que dejan mi cuerpo convulsionando. Observo como va quitándose la camisa para seguir con su pantalón dejánd

