Mia Son pasadas las 7pm y aun sigo en mi habitación, Alessandro me envió un mensaje avisándome que ya estaba en el lobby esperando por mí, pero de pronto me invadieron los nervios ¿Qué estoy haciendo? —¿Sigues aquí? — pregunta Mónica con mi hija en brazos. —Es que… no sé si esto está bien. —Por dios, Mia. ¿Qué esperas? ¿Qué Alessandro se canse de rogarte y sufrir como una tonta cuando lo veas con alguien más? Porque déjame decirte que esta ultima semana donde hablamos del viaje que haría con su asistente, te carcomías la cabeza. —Tiene marido y una hija. —Si, ella sí, pero hay muchas mujeres hermosas que no. — ¡maldición! Es cierto. Hay tantas mujeres ahí afuera esperando a que Alessandro voltee a mirarlas y yo acá, como una estúpida tirando de la cuerda esperando a que se rompa para

