Mia Me despierto con dolor en todo mi cuerpo, apenas puedo moverme y si lo hago, la molestia es grande. Abro los ojos y observo el techo de la sala, me doy cuenta de que es diferente y observo a todos lados dándome cuenta de que en definitiva no estoy en la enfermería de la prisión —¿Un… un hospital? — pregunto a la nada, estoy sola con el pitido molesto de la máquina. La puerta se abre y una mujer con uniforme ingresa, al verme despierta me sonríe —¡Qué bueno que despertó! Enseguida llamare al doctor — y así como entro, salió. Me quedo un rato mas así, observando el cielorraso, los ojos me pesan me siento cansada, pero me obligo a quedarme despierta con las pocas fuerzas que tengo, la misma mujer que ingreso hace unos minutos regresa acompañada de una mujer que parece ser la doctora

