Mia Me aferro a la mano de Alex, quien me pide nervioso que intente respirar, pero el dolor que siento es insoportable, siento que me parten a la mitad. —Muy bien, tu puedes cariño, solo un poco mas — intento respirar, intento no mandar al diablo al hombre que me sostiene la mano, pero no puedo. —¡Ahhh! ¡juro que si vuelves a poner tu pene dentro de mi te mato! — susurro mientras Alex se dedica a limpiar el sudor de mi frente. —Eso lo dices ahora — dice en tono divertido mientras me sonríe y me guiña el ojo, acción que me hace sonreír aun con el dolor que estoy sintiendo. —¡Muy bien! Ya tengo la cabeza, solo puja un poco más, estas haciendo un excelente trabajo Mia — habla el doctor. Después de lo que creo una eternidad horrorosa y de sufrir un calvario, el llanto de mi bebé inunda l

