Mia —Su hijo — me quedo pensando en que aún no lo he conocido — dios, he sido una pésima tía — no sé si es por saber eso o por el lugar donde me encuentro, pero no puedo evitar derramar lágrimas, toda esta situación me está saturando. —Ey, ya tendrás tiempo de conocerlo, otra cosa… Alonzo la abandono, los abandono. —Maldito desgraciado. Gracias al cielo se fue de mi vida. — me observa por unos segundos, pero no dice nada. — ¿Qué ocurre? —Siento… siento que yo también fui una desgracia en tu vida — puedo notar su voz entrecortada y eso me parte el alma. —Alex — me acerco a él y mi pequeña se tira a sus brazos — jamás vuelvas a decir que eres una desgracia en mi vida, no es así. Tú, tú me has dado más cariño que muchas de las personas que han formado parte de mi vida desde siempre y me

