Ezra Salir junto a Rachel resultó ser una de las experiencias más agradables que había tenido. La mujer era risueña, agradable y amable. En un corto periodo de tiempo habían podido reunir la lista de cosas que Paula les había asignado, por lo que sus responsabilidades estaban cubiertas. Dejaron las bolsas en el auto que solo habían podido llevar por la cantidad de compras que harían y Rachel se subió al asiento del copiloto de inmediato. -No sé tú, pero a mí me provoca un buen helado en este momento -le dijo él con una sonrisa asomándose por la puerta del copiloto -¿vamos? Rachel sonrió desde el asiento y luego asintió. -Creo que me agrada esa idea -ofreció la mujer antes de bajarse. Se dirigieron juntos al comedor del pueblo y los ojos curiosos se posaron sobre ellos con extrañeza. E

