LUCIA —No tienes que...—, intenté ocultar mi sonrisa. —¿No tengo que qué?—, preguntó. —Alejandro, deja de burlarte de mí, por favor—. Entrecerré los ojos juguetonamente. Levantó las manos al aire y dio un paso atrás. —Está bien. Estaba intentando hornear pan fresco en casa para servirlo con la sopa que está preparando Alejandro. Llevamos más de una hora en la cocina y este hombre está haciendo todo lo posible por cocinar. Tengo muchas ganas de preguntarle si alguna vez ha cocinado algo más que fideos instantáneos o palomitas, porque la forma en que intenta cortar las cebollas tiernas me da curiosidad. Está haciendo todo lo posible por impresionarme con sus habilidades culinarias, pero ¿quién le va a decir que me impresiona más el simple hecho de que no considere la cocina como algo p

