LUCIA Apreté los puños a los lados e intenté actuar con valentía, pero entonces los recuerdos de lo que me hizo me golpearon a la velocidad del rayo y cada centímetro de valentía se convirtió en odio y ansiedad. Gotas de sudor brotaron de mi frente e inconscientemente di un paso atrás. Tengo que salir de aquí. No, necesito salir de aquí. No puedo respirar el mismo aire que él sin que mi corazón se retuerza de agonía. Me apresuré a salir de la panadería, consciente de su mirada lasciva sobre mí. En cuanto salí, dejé que el aire fresco me inundara, tratando de vaciar la asfixia de mi pecho. —Cuánto tiempo, cariño. Mi cuerpo tembló ante sus palabras. Yo... yo... Sí, voy a llamar a Alejandro y contárselo todo. No me importa lo que piense de mí después de oírme, pero no puedo soportarlo.

