Tres días después… Daphne. ¿Qué estás dispuesto hacer para conseguir una verdad? Honestamente, yo no estaba dispuesta a hacer nada. De hecho, yo no pretendía moverme de mi nueva y remodelada casa, para ir a vivir como una arrimada a casa de mi esposo ausente. «Come pizza con tenedor y cuchillo. ¿Quién en este mundo come pizzas así?», pensé indignada. Pero, obviamente, es él y eso, no lo podemos evitar. Ya no tiene arreglo, nos guste o no. Según mi suegro, su hijo ya está sintiendo un amor profundo por mí, y por esa razón está un poco confundido con mi presencia. Yo ahora debo vivir con él, y en ningún momento en la oficina, le he visto un síntoma de confusión o de amor. O sea, de por sí que el normal no es, ¿ahora debo agregarle al hermano perdido de Confucio? «Quién sabe, tal vez no

