Daila Wilson

1826 Words
La primavera, la estación del año que muchas personas esperan y desean cada año… La estación que ayuda a unir a las almas que permanecerán juntas por el resto de sus vidas… La ley de la vida de un licántropo. —Odio tener que asistir hoy a la escuela… No me siento tan cómoda ir -murmuré observando aquella cinta roja en mi mano que pronto adornara mí cabello- algo me dice que no debería ir a la escuela y que me esconda. En la semana que inició la primavera me he sentido tan intranquila e inestable con mi propio cuerpo como si algo está por aproximarse a mi vida… Acaso… ¿Mi mate está por aparecer? No lo creo. Usualmente los mates se conocen alrededor de los 16 hacia adelanté. ¿Está bien desear no encontrar a mi pareja destinada, mi mate? Pues es así como me siento, yo sé de antemano que por nuestra naturaleza somos muy posesivos y celosos con nuestras respectivas parejas, pero odio aquel sentimiento que se tiene entre ellos y yo ya tengo bastante con dos hermanos mayores que ya son lo suficientemente celosos conmigo. —¿Enana ya estás lista para la escuela? -justo hablando de uno de mis hermanos y mire la puerta dando un leve suspiró- ¿si me estás escuchando? ¡Se te hace tarde para que vayas a la escuela, recuerda que el autobús no pasa por ti! Carlos es uno de mis hermanos mayor, es el segundo hijo de la familia Wilson su puesto en nuestra familia y en la manada es ser el Beta de mi otro hermano mayor William el Alpha a penas teniendo veintitrés años ¿porque tan joven siendo el Alpha? ¿dónde está mi padre? ¿Él falleció? Para nada, mi padre cedió su puesto a William cuando mi madre falleció por una enfermedad muy avanzada, así que debió dejar su puesto como el Alpha de nuestra mamada... Por la depresión de perder a su Mate… Papá se la pasó muy difícil cuando mamá falleció y más cuando yo aún era una niña pequeña. —Escucha atentamente Carlos... -le llame ya sintiéndome fastidiada ¿que no se cansa de tocar la puerta de esa manera? Tal parece que debo acudir a las amenazas de siempre y proseguí a hablar en tono algo fuerte aunque sin llegar a gritar- si no dejas de tocar así mi puerta, te juró que amanecerás con algo en tu cama que no será nada agradable para tu salud mental y física. Gracias a mi amenaza deje de escuchar los golpes de la puerta que ahora eran reemplazados por pasos que se alejaban con gran rapidez de mi habitación puedo ser muy tranquila, pero soy un demonio cuando me lo propongo, observe mi reloj y termine mi peinado, baje al comedor donde me esperaban mis hermanos junto a mi padre ya desayunando. —Sientate a comer Daila -ordenó William cuando me acerqué a la mesa y asentí dejando de lado mi mochila- ya llevas varios minutos tarde. —Si oxigenado, eso lo se muy bien -respondí con un asentimiento volteando mis ojos ¿que no entiende que ya lo se? Por algo me regaló un reloj en mi cumpleaños número catorce- no es necesario que me lo recuerdes... —Cállate Enana porque parece que no te sirvió el reloj que te di en tu cumpleaños -comentó bajando su periódico para mirarme y sí, los dos me dicen enana... Realmente odio eso ¿que tan baja estoy para que me digan de esa manera?- ¿quieres llegarás tarde? No quiero recibir otro reporte porque llegaste tarde nuevamente. —No quiero llegar tarde a la escuela nuevamente... -dije suspirando moviendo mi tenedor con el fideo revuelto para llevarlo a mi boca- lo juro que será la última vez que recibirás un reporte mío, aún no entiendo por que te llegan a ti y no a papá… Aunque puedo entender un poco que es un privilegio ser el Alfa de la manada, Oxigenado. —Cariño deja de llamar a tu hermano así... -me llamó papá y reí nerviosa se me olvido que papá está aquí con nosotros- por favor dejen de pelear en la mesa. —Lo siento -me disculpé rápidamente y él me sonrió. Papá aún sonrió tocando mi cabeza de forma leve, me alegra saber que papá mejoró estos años después de dejar el puesto de Alpha. —Por cierto papá -llamó y papá miró con curiosidad a William- hoy tenemos algunas visitas. —¿Pero como hijo? -pregunto algo confundido, realmente me sorprende todo lo que hace William sin que papá se de cuenta- si has estado muy ocupado y ahora más ¿como les invitaste? —Yo me encargué de que les llegara nuestra invitación. —¿Se puede saber para que los invitaste? ¿Se podrán a platicar sobre el trabajo en la mesa? Suspire manteniendo mi vista en mi plato de comida no me interesaba en lo más mínimo su conversación como nunca voy a ser Alpha seré libre de ese odioso puesto y solo me dediqué a terminar mi desayuno cuando lo hice decidí ya irme. —Bueno muchas gracias por el desayuno, pero ya me voy a la escuela -me despedí agarrando mis cosas y me levanté después de beber un poco de jugo- nos vemos por la tarde. —Espera un momento Daila -me detuvo William quien se levantó de su asiento tomando su sacó y sus llaves- yo te llevo a la escuela, no es necesario que vayas caminando. —No gracias hermano -le interrumpí sonriendo y no dejando que se alejara de la mesa- Ángel me espera cerca de la casa, me iré con él caminando. —Ese chico vampiro siempre ha sido muy callado y reservado -comentó Carlos pensativo y asentí, creo por naturaleza ellos son así, callados y reservados- pero sigue sin gustarme que sea tu amigo. —No me importa si les gusta o no que sea mi mejor amigo -dije cruzándome de brazos ¿cuantas veces tengo que mencionar esto? Tal vez hasta que dejen de desconfiar de él y de nuestra amistad- no saben cuánto me costó convencer a sus padres para que dejara que sea mi amigo y más que viviera aquí en nuestra manada, por eso les pido nuevamente que dejen nuestra amistad, Ángel es muy buena persona detrás de aquella personalidad. Di por terminada la conversación saliendo de mi casa, siguiendo mi rutina cuando el autobús no me recogía… Mis audífonos con mi música preferida a todo volumen a thousand year ¡Mi favorita! El transcurso fue bastante tranquilo y relajado hasta que llegué al punto de encuentro con mi mejor amigo. —¡Hola Ángel! -salude moviendo mi mano cuando llegue a su lado- ¿como estas? —Hola Daila -también me saludó sonriendo ¿no lo dije? Él es bastante amable conmigo- estoy muy bien, lo normal de todos los días. —Vamos, si llegamos tarde esta vez nos irá mal y más porque nos toca aquella mujer de matemáticas -dije dando un suspiró de irritación y él me revolvió el cabello- la verdad no quiero ser castigada de nuevo por esa loca. —Solo no te quedes dormida en las mañanas así llegas temprano -comentó burlón y le mire ofendida- mejor vamos. Aun tengo aquella sensación de que debería escapar y esconderme un largo tiempo... [...] La escuela por fin terminó ¡es un gran fastidio para mi! odio a los profesores amargados que tengo, aunque algunos no lo son, pero realmente parecen tener algo en mi contra… —Daila ¿me estás escuchando? -le miré curiosa cuando me llamó y pellizcó mi mejilla- pareces muy pensativa el día de hoy. —No lo sé, pero tengo la sensación que algo pasara hoy -mencione aquella sensación aumenta con cada segundo- aquella sensación la tengo desde que salí de casa. —¿Es buena o mala la sensación? -preguntó curioso y yo solo me encogí de hombros- parece que estás preocupada, tal vez sea una mala. —Uno no sabe si es bueno o malo. —En eso tienes mucha razón. —Sabes Ángel... -dije mirando a su rostro brillante por el sol… Amó su Cutis- tanto me gustaría ser tu... —¿Por qué lo dices? -preguntó mirándome a los ojos ¿por qué tendrá tan bellos ojos? ¡Daila concentrate!- creeme nunca querrás ser como yo, porque yo bebo sangre de animales y a veces de humanos. —Sigo en contra de eso Ángel… Tienes otras opciones para alimentarte -exclame con asco con solo imaginarmelo bebiendo sangre- pero de eso no es lo que habló. —¿Entonces de qué hablas? —La razón es muy sencilla -comente rascando mi mejilla y cruce mis brazos- no quiero conocer a mi Mate, no quiero tener a mi pareja destinada. —Daila... -habló lentamente mi nombre y eso me estremeció- nunca debes escapar de tu destino. —Lo sé -dije rendida sabía que él me diría eso y trataría de hacerme ver la realidad- por eso dije que quiero ser como tú, aún no me siento preparada. Caminamos de regreso a casa mientras escuchaba un enorme sermón por parte de Ángel sobre mi Mate y mi destino cuando lo encuentre al ser licántropo, esperó que papá y mis hermanos hayan terminado sus asuntos con las visitas, para lograr tener una lectura tranquila en mi habitación por lo que se aquella fascinación con la lectura lo saque de mi mamá. —Daila escúchame -me llamó dándome un leve golpe mi frente y le mire- ¿me estás escuchando? —¿Qué decías Ángel? -pregunté apenada por no escucharlo nuevamente- estaba divagando en mis pensamientos otra vez. —Es lo que noté, parecías perdida otra vez -dijo volteando los ojos y reí nerviosa y señaló hacia la entrada de mi casa- ¿Lia tienes visitas hoy? —Si mis hermanos lo dijeron esta mañana, pensé que ya se habían ido -respondí una vez cerca de casa y saqué las llaves de la casa, otra vez la sensación aumento me dice que no entre a mi casa- pero no se quien es el invitado o invitados, pero no me interesa en lo más mínimo. Entré a casa quitándome los zapatos… Odio y amo la primavera, una de las cuatro estaciones del año es muy esperada por la temporada de mates y del amor que se profesaran para toda la vida, los licántropos somos seres sacados de libros de cuentos de hadas… —"No... Que no sea lo que yo creó" Pensé con miedo y sorpresa, sentí como si esa sensación diera paso a mi gran miedo más por esa persona que me alzaba dándome un fuerte y muy sobreprotector abrazo… Creo que a partir de este momento la Primavera es una de mis estaciones menos favoritas. Continuará...
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