El piso blanco iba recibiendo los golpes de un fino tacón con la firmeza que caracterizaba a su dueña, el eco se regaba por todo el largo trayecto de aquel pasillo con oficinas de ejecutivos importantes que trabajaban bajo un solo mando, su vestido color borgoña de gamuza iba impecable y ajustado a su cuerpo tal como le gustaba, con un escote cuadrado bastante abierto que le dejaba lucir su más reciente regalo, una gargantilla de otro, las mangas largas y la falda del vestido hasta por debajo de su rodilla pues ese no era el momento ni el lugar apropiados para utilizar algo más corto, iba a una reunión de trabajo y no a una fiesta, su cabello atado en una media coleta y todo su flequillo bien estilizado hacia un lado, al final era más cómodo y formaba parte de su propio estilo. Sonrió con

