A pesar de estar comiendo mierda, de estar sumergida en una locura donde mi vida cada segundo que pasa está en riesgo, donde me he dado cuenta que por más que quiera huir la desdicha me sigue, que estoy empezando a dar vueltas en un círculo vicioso sin salía, a pesar de eso, puedo valorar las pequeñas cosas de la vida, aunque esté en el afán permanente de huir, y de haber pasado por algo tan fuerte puedo volver a tener un poco de fe en la humanidad, ese alivio ligero que llega a mi corazón y de saber que aunque este en una posición difícil puedo servirle a alguien o aportarle algo bonito a otra persona, me hace sentir bien. Estando fuera del súper levanto la mano al primer taxista qué pasa, entro y cierro la puerta de aquel vehículo sintiéndome tranquila porque me alejaré del peligro, ese

