PARTE 4

3180 Words
Los pasillos vacíos resonaron con los pasos apresurados. Rayan caminó, no, trató por los pasillos dando grandes zancadas, su mano sosteniendo su costilla con dolor y en su rostro había un pánico como ninguno. Se detuvo frente a unas puertas y las empujó entrando al salón. Todos los presentes que tenían su atención en el detallado croquis de al frente, giraron su cabeza hacia el hombre que interrumpió sus deberes. Rayan no se detuvo a prestarles atención, sino que detallo a cada uno de los presentes hasta encontrar a quien buscaba. En una esquina, Dan Hamilton estaba rodeado por más de una persona, se veían ajetreados y cansados por las clases, aun con eso en mente, Rayan llegó hasta él y lo sostuvo por el brazo derecho. —¡Ven conmigo! Dan Hamilton, que parecía tener bolsas bajo los ojos, solo observó a Rayan con una ceja levantada antes de que esté se lo llevará consigo. Sus compañeros presentes, algunos protestaron ante la brusquedad mostrada por Rayan. —Está bien, ya regreso, sigan sin mí. Dan que había estado en calma dejándose llevar, espero cruzar hasta el siguiente pabellón, entonces dejo escapar el aire por su nariz y habló con molestia. —¿Ya puedes soltarme? Al escuchar eso, Rayan se detuvo, más no lo soltó. —¿Qué pasa? —cuestionó Dan. Rayan examinó la mirada de Dan Hamilton, no parecía haber conflictos en aquel rostro. —¿Te lastimé? Con la cabeza cacha, Rayan se disculpó lleno de temor, no por las consecuencias, sino por la preocupación que lo tenía al borde. Dan Hamilton miró al techo con exaspero y volvió su mirada hacia Rayan. Aquel bonito rostro lleno de culpa parecía gritar de impotencia. —No te disculpes, no pasó nada. Rayan alzó la cabeza de golpe. —¡No mientas! Yo… —¿No recuerdas lo que pasó? A la pregunta de Dan Hamilton, Rayan indagó en sus memorias, tenía vagos recuerdos de Dan Hamilton, aunque ninguno certero. —Eres una bestia, un cavernícola, un animal y un iracundo. Cada insulto parecía un golpe directo a los órganos vitales. —Si no te lastimé, ¿Por qué me insultas? Rayan, que aún sostenía el brazo de Dan, lo apretó con más fuerza, ante la fuerza que se ejercía sobre su brazo Dan gritó famélico. —¡Dije que no pasó nada, suéltame, bestia! Dan tiró de su brazo con enojo soltando el agarre de Rayan, Dan sobó su brazo y luego examinó con la mirada a Rayan; se notaba a simple vista lo frustrado, preocupado y desequilibrado que estaba. Dan suspiró para sí mismos con pesadez. —Juro que no pasó nada. No me hiciste nada. Te insulto, por qué lo mereces. Dan camino hacia Rayan y presionó su dedo índice en las costillas lastimadas de Rayan, ese simple acto mando corrientes de dolor en todo el cuerpo del alfa. Rayan se encogió sosteniendo sus costillas. —Ese fui yo. Dan lo dijo como si fuera la cosa más normal del mundo. Mientras que Rayan realmente sentía que su costilla como mínimo tenía varias fracturas. —¿Tú…? ¿Me golpeaste? —Así es, intentaste abusar de mí y yo me defendí. Rayan soltó el aire comprimido en sus pulmones con alivio. Era mejor unas costillas rotas, a ser un abusador. —No recuerdo nada. Dan ya sabía sobre como funcionaba el celo de los alfas Wail, aunque realmente era sorprendente lo mucho que difería con lo normal. —Con lo demente que estabas, me sorprendería más si recordarás algo. Para Dan, que solo podía percibir un pequeño olor a feromonas en el aire, era imposible reconocer que tan arrepentido estaba Rayan por su comportamiento alocado. —Tuve sexo con alguien. ¿Quién fue? Dan que poco le importaba aquella información, bostezó con sueño y palmeó el hombro de Rayan. —¿Quién sabe? —Espera. Rayan lo detuvo antes de que Dan se marchara. —¿No sabes quién es? Estabas ahí ¿No? Rayan sobó sus costillas dando testimonio de que Dan Hamilton sí estuvo presente la noche anterior. Dan nuevamente se encogió de hombros y habló perezosamente. —Cuando llegué echaste a la chica bonita que estaba contigo. Rayan parecía estar en un conflicto interno, al intentar recordar todo lo que había sucedido sentía su cabeza entumecida. —Si eso es todo. Me iré. Rayan dejó que Dan se marchara sin detenerlo. En la habitación no había olor a feromonas ajenas a él, debido a eso había supuesto que se trataba de Dan. Dejo de pensar y asimiló que tal vez solo fue alguien que, igual que él, se dejó llevar por las feromonas, incluso si no había rastros de feromonas, eso podría significar que no necesariamente tuvo que haber sido en la habitación. Quién sabe, tal vez salió después de que Dan se marchara. Incluso cuando Aixhad tenía las dudas de que Dan Hamilton había mentido, Rayan confió en aquella seguridad con la cual Dan había dado su testimonio. Con el tiempo Rayan olvido aquel incidente y tuvo más cuidado con sus celos. Al final del año Dan se graduó y Rayan, que había ignorado por completo a Dan Hamilton desde aquel día, pudo relajarse por completo. Cuando sus años universitarios culminaron, Rayan optó por expandir su carrera cinco años. Fue justo al final de su último año que las cosas comenzaron a salirse de sus manos. —¿Es urgente Hasborn? El mayordomo en la otra línea asintió. ~Así es señor. Su tío lleva días aquí, insiste en hablar con usted en persona. Rayan se pasó la mano por el rostro agotado. Siempre le parecía agotador el tener que lidiar con los familiares codiciosos. —¿En dónde está Marlon? El mayordomo dudó en responder, pero al final habló con voz baja como si quisiera amortiguar la verdad. ~No lo he visto en meses. ¿Meses? Rayan se levantó de la cama con frustración, normalmente no le importaba si su querido hermano era un mujeriego y libertino, más odiaba que se perdiera sin comunicarse, aquello podría ser tan desastroso y terminar en algún secuestro. —Debes ubicarlo ahora mismo, Hasborn. ~Eso hago mi señor. Ya movilizó a todos. Rayan se sintió más seguro al escuchar aquello, aunque se cuestionó si la mejor opción sería ponerle un chip de rastreo a todos sus hermanos. —En cuanto al otro, iré en una semana. Ofrécele lo mejor a ese familiar y… Rayan se sobó la nuca. —Mantenlo alejado de Noa y Juno. No era la primera vez que familiares extraviados llegaban a la mansión con otras intenciones; algunos solo se quedaban por días comiendo y disfrutando del prestigio de los Clerefth, otros pedían cosas como un puesto importante y había otros que solo venían con intenciones de tomar el apellido. … … … Cuando la semana pasó, Rayan ya tenía todo su equipaje listo para poder marcharse, le habían dado una semana libre y quería aprovechar para viajar a Lexus. Cuando llegó a la mansión principal lo recibieron como de costumbre, Hasborn lo llevó a su habitación y lo dejo descansar durante la tarde, por la noche Rayan bajo a la mesa. El supuesto familiar ya estaba en la mesa, Noa y Juno también estaban presentes. Rayan miró a ambos hermanos menores con grandes ojos llenos de asombro. Habían crecido tanto. —¡Rayan! —habló el hombre en la mesa. —¡Oh, por Meera! Has crecido demasiado, la última vez que te vi, eras solo un niño pequeño. Rayan casi bloquea los ojos de tanto fastidio, aquello era tan falso como decir que el sol es pequeño, Rayan fue adoptado cuando ya era casi un adolescente, era imposible que este hombre lo haya visto de pequeño. —¿Qué le trae a la mansión, Sr…? —Heimlich Donlafh. —¿Qué lo trae por aquí, señor Donlafh? Hasborn me informó que era algo de suma importancia, así que tuve que tomar vacaciones debido a su repentina visita, lo mínimo que espero es que este asunto sea de tan gran importancia como se me dijo. Donlafh pareció palidecer ante la cuestión directa de Rayan. —Solo quería ver cómo estaban, aunque también vine por negocios. —¿Negocios? —Así es. Rayan suspiró lleno de fastidio. Juno en la mesa tenía su mirada en el plato de comida, Mientras Noa comió con elegancia y distinción. Había escuchado de parte de Hasborn que Juno era un poco bastante diferente a Noa, más depresivo por así decirlo. Se preocupó bastante al saber aquello, aunque ya era un adolescente, seguía pareciendo un niño indefenso a los ojos de Rayan. —Juno, si no tienes apetito, no te esfuerces en comer. Fue entonces que el joven, que hasta ahora tenía su mirada en el plato, alzó la mirada hacia Rayan. Un sentimiento agudo atravesó a Rayan, no algo ya experimentado, en ese momento sintió que algo se derrumbó y al mismo tiempo se construyó. Era un sentimiento bastante profundo. Rayan no quiso indagar en aquel sentimiento y solo pensó que era debido a sus instintos de protección. —Estoy bien. La voz juvenil de Juno habló con suavidad. —Debes comer, si no lo haces, podrías caer enfermo. La voz de Donlafh interrumpió, Rayan notó como Juno se estremeció incómodo, al mismo tiempo Juno parecía querer cubrirse el olfato. —Señor Donlafh. El señor que tenía su mirada puesta en Juno aparto la mirada hacia Rayan. —¿Sí? —Ha estado durante una semana como invitado, le ordene a Hasborn que lo atenderá con cuidado. —Así es, he tenido una agradable visita. —Me alegro, entonces, ¿A qué ha venido ahora? Supongo que ya ha tenido suficiente tiempo para poder buscar otro concilio donde alojarse El hombre se dejó los cubiertos. —Todavía no he encontrado nada… Hasborn que apareció por detrás de Rayan, vino con una carpeta en las manos. Donlafh tomó los documentos en la mano y lo leyó. —He preparado la mansión Declare para usted, será un invitado ahí, durante una semana. —¡Oh, no debió molestarse! —Una semana Donlafh, una semana. El hombre solo asintió sabiendo que aquella oferta era un ultimátum para él. Rayan se puso de pie tan rápido como terminó de hablar. —Bien, con esto resuelto, Hasborn lo llevará hoy mismo a su nueva concilio. —¿Hoy? —Así es, señor Donlafh. Hoy. Otra cosa, para el futuro agradecería que no se tomara el privilegio de creer que es bienvenido a mi hogar sin mi consentimiento. —Disculpe si lo ofendí… —Pierda cuidado. En mi ausencia, Hasborn está al cuidado de la mansión y de mis hermanos. Si él dice que usted no entra, entonces no entra. ¿Comprendió? El hombre apretó su puño con fuerza y no tuvo más que asentir. —Rayan se dio la vuelta y antes de irse dirigió sus palabras a Juno y Noa. —Juno, Noa, vengan conmigo. Ambos omegas se pusieron de pie inmediatamente siguiendo a Rayan atravesó de los pasillos. Una vez estuvieron a solas, Noa se lanzó hacia Rayan abrazando el cuerpo de Rayan. —¡Te extrañé mucho! Juno, que realmente no reconocía demasiado a Rayan, solo le dedicó una mirada cautelosa. —¿Cómo han estado? Noa tomó una distancia de un metro de Rayan y dio una vuelta para mostrarle a su hermano mayor lo mucho que había crecido. —El otro año es mi debut. Rayan arrugó la frente con disgusto. Noa ya era casi adulto, sin embargo, Rayan pensaba que seguía siendo un niño incapaz de casarse. —Podemos retrasar tu debut si no te sientes preparado. —¡Lo estoy! —No dudo de ti, solo que aún eres muy chico. Comenzaron una discusión previa que culminó en la derrota de Rayan. —No vendrás al debut. —Por supuesto que ahí estaré. Este año es mi último año. —Entonces regresarás a casa. Rayan asintió con una sonrisa amplia y gentil. Entonces, Juno, que hasta ahora había estado en silencio y cauteloso, habló. —¿Y ya no estaremos solos? Rayan dudo por un momento. —¿Ha pasado algo? Juno se sonrojó y bajó la mirada clavándola en sus zapatos. —No. —¡A Juno no le gustan los alfas! Fue Noa quien habló, Juno que parecía avergonzado piso los zapatos de Noa y salió corriendo a su habitación. Rayan que se quedó inmóvil viendo aquella reacción miró a Noa. —¿Hay alguna razón para ese rechazo a los alfas? Noa se encogió de hombros aun sobando sus pies. —Siempre dice que los alfas apestan. —¿Apestan? No era del todo erróneo, hay muchos omegas con olfato sensible, pero incluso entre ellos, no es normal sentir que aborrecían a las feromonas de todos los alfas. Noa se quedó pensante durante aquella noche. Y cuando regresó Donlafh a la mañana siguiente a hablar del supuesto negocio, su dolor de cabeza aumentó de golpe. —¿Quiere que financié esto? —Así es, es un buen negocio. —Esto no se le puede llamar negocio. Lo que el hombre presente quería de Rayan era que aceptará financiar el precio total de automóviles de alta gama. Era ridículo teniendo en cuenta el costo de los materiales, la fabricación, el consumo de energía y la poca exportación de uso para aquellos autos. No había un solo párrafo que le convenciera como un buen negocio. El hombre, al darse cuenta de que Rayan rechazaría aquella oferta, se puso de pie tratando de explicar el medio de tráfico para la economía de aquellos autos. Escuchando la explicación detallada, Rayan solo pudo pensar en lo bien preparado que estaba este hombre para encatusarlo en este mal negocio. Cualquier persona con suficiente intelecto podría hacer una escala a futuro de lo mal que se vendería aquellos autos. —Escuche, esto no me da beneficio a mí ¿Por qué aceptaría? El hombre miró a Rayan con incredulidad. —Claro que no lo beneficiaria, lo que le pido es que financie mi proyecto, usted por sí mismo no tiene necesidades, el dinero que pido es solo migajas para usted… El hombre que seguía vociferando puras sandeces dejo de hablar cuando Rayan cerró el portafolio con fuerza. —Vine a mi mansión pidiendo un favor de esta altura, sin beneficios para mí, ¿Qué se ha creído? Si regalará el dinero a cualquier inútil que se hace llamar familiar ¿Cree que aún sería millonario? El hombre se puso rojo de la rabia. No entendía cómo había personas tan egoístas, si Rayan tenía dinero suficiente para ayudarlo, lo normal sería no negarse. —Salga ahora mismo de mi casa. Todavía tiene la semana que prometí, después de eso, si no se marcha… Rayan se sobó la frente para no decir cosas aún más llenas de rencor. Hasborn que estaba presente, se acercó a Donlafh y lo llevó a la puerta. Rayan salió a caminar para tranquilizarse, había un olor endulzante repartido por el jardín, no era la fragancia de los árboles, ni la esencia de las flores, era algo más dulce, más atrayente. —¿Ya se fue? Rayan caminó hacia la voz dulce que le hablaba. Entre los arbustos robustos, el joven Omega se escondía, estaba sentado en posición fetal con los brazos rodeando sus puertas y rodillas. Rayan se asomó, el bonito rostro de Juno se alzó al verlo, los iris celestes que tenían todos los Clerefth a excepción de Rayan lo miraron. —¿Qué haces ahí? Juno no quiso responder, solo desvío la mirada hacia un lado, entonces Rayan se adentró en el arbusto, el espacio era reducido, sus largas piernas se contrataron lo más que pudo. —¿Me vas a decir que pasa? Juno bajó la mirada aún más. —Nada, solo no quiero ver a ese hombre. —Con ese hombre ¿Te refieres a Donlafh? Juno asintió. —¿Se ha sobrepasado contigo? La furia en su interior comenzó a incrementar, si se había atrevido a tal cosa, Rayan estaba seguro de que bien y podía cortarle la mano y sacarle los ojos. —No, él no me ha hecho nada. Rayan sintió alivió aún que algo de aquellas palabras no le gustaron. —¿Entonces por qué te escondes? Es por las feromonas, Noa dijo que no te gustaban. —Huele mal. —¿Todos? Juno alzó su mirada con preocupación. —¿Está mal que sea así? Noa dice que no es normal. Con aquellas palabras Rayan se alejó un poco, si realmente a Juno le molestaban las feromonas alfas, entonces, eso significa que las suyas también eran una molestia, después de todo, aunque era un secreto, no había parentesco entre ellos. —No es normal, aunque creo que tampoco es para tanto. Los orbes de Juno brillaron con una amplitud que Rayan sintió como admiración. —Tú no hueles mal. Rayan se quedó estático por un segundo, incómodo aparto la mirada hacia un lado y habló con seguridad fingida. —Es normal, somos hermanos. Juno asintió. —Marlon tampoco huele mal. Luego hizo una mueca de molestia. —Aunque siempre huele a muchas feromonas, él dice que son de sus amigos. Rayan se carcajeó disimuladamente. Aquellas amigas eran más bien sus amantes. Entonces, Juno se inclinó hacia Rayan olfateando. Las rodillas tocaron el césped y las palmas de las manos se ensuciaron con polvo. La nariz de Juno olfateó a Rayan más cerca. —¿Qué haces ahora? Juno siguió olfateando la camisa oscura y luego el cuello de Rayan. Los bellos de su piel se erizaron y Rayan aparto a Juno. Podía sentir como un aroma endulzado se impregnaba en su cuerpo, era un aroma dulce y fresco. No era normal, Rayan entró en pánico en ese momento al sentir como su m*****o se seguía sin obedecer. —Mmm, hueles diferente a Marlon. Eso fue lo último que dijo Juno antes de Rayan se pusiera de pie y sin decir más, lo dejo en aquel arbusto. Subió a su habitación y abrió el cajón de inhibidores. Era imposible e inaceptable que le estuviera pasando aquello, se sentía sucio, malo y con náuseas. ¿Era porque no comparten sangre? Todos los hermanos, por más que sean alfas y omegas, tienen una barrera natural que protege de la libido. Al no ser hermanos, era normal que tuviera aquella reacción. Rayan pensó que talvez no ser un promiscuo como lo eran Marlon e incluso el mismo Aixhad ahora le jugaba una mala pasada. Normalmente, cuánto más tienes sexo con diferentes omegas, menos vulnerables eres a las feromonas. Además, Juno y Noa ambos eran Wail, por lo tanto, incrementaba el riesgo. Se negó por todos los medios a ser un alfa mediocre que se lanzaba como una vestía hacia sus instintos. Rayan se tragó dos veces la cantidad de inhibidores y supresores. Desde aquel día, Rayan mantuvo su distancia con Juno hasta que partió de regreso a la universidad. CONTINUARÁ.
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