QUE VERGÜENZA.

396 Words
NORA JIMENO Cuando bajan del taxi y Nora se empeña en pagar ella al taxista, no sin antes acordar, que las próximas copas corrían a cuenta de Christian, ella se queda mirándole, sin dar crédito de lo que acababa de hacer. Era la primera vez que hacía algo tan impulsivo y lejos de sentirse mal, se sentía extremadamente bien. – Mira, este es el local del que te hablé, es muy tranquilo, así podremos seguir conversando. – Dijo él. – La verdad es que tiene muy buena pinta, entremos entonces. Una vez dentro del local, se acomodan en sus asientos y piden al camarero lo mismo que estaban bebiendo antes. Ahora la conversación es algo más fría que al principio, pero solo porque ninguno de los dos es capaz de digerir lo que ha ocurrido en el taxi. Entonces a Nora, se le ocurre otra idea impulsiva y decide ponerla en práctica, ya que la iniciativa la tuvo Christian, ella tiene que hacer lo propio por corresponderle. No sabe exactamente que hacer para, provocar otro beso con él, sin parecer una buscona. Así que, se levanta y mirando a Christian con mirada juguetona, le dice; – Voy un momentito al servicio, ya sabes, he bebido bastante...– Le dice sabiendo que, esa mirada es una declaración de intenciones. Cuando ella se marcha al baño, él se queda pensando si era una propuesta para acompañarla o simplemente iba a hacer pis. Decide arriesgar y va tras ella. Cuando entra al servicio y ve la puerta con el monigote de una mujer, entra y la ve retocándose el pintalabios y sin mediar palabra, avanza hacia ella y la besa apresuradamente en los labios, ella le corresponde a ese beso y le agarra del pelo, mientras las manos de él bajan hacia su cintura y un segundo después, están agarrando el trasero de ella con fuerza. El nivel de sus besos va subiendo de tono, su m*****o comienza a ponerse duro y lo aprieta contra su estómago. Él le sube la falda del vestido, hasta quedar al aire, las braguitas de encaje rosa que llevaba ella, mientras ella, desabrocha el botón del pantalón de él, buscando desesperadamente su dureza. Justo en el momento en el que él la apoya en el lavabo, para hacerla suya, entra una mujer al servicio, que al ver la escena, sale apresuradamente del baño.
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