La luna estaba hermosa, a pesar de mi desgracia, podía apreciar eso. Brillaba con mucha intensidad, dándole mucha claridad a la noche, pero sin opacar el brillo de las estrellas, ellas también se notaban, rodeando la luna y dándole más hermosura. Aquello era tan bello que me sentía algo mareado. Los estudios habían salido mal, los medicamentos no estaban haciendo el efecto deseado, tenía que elegir. Me encontraba justo antes del caos. Mi maldito caos. Sentía que solo estaba a un paso de él y aún no tenía esa fuerza o motivación para adentrarme en eso, lo que se necesita para aferrarse a la vida, querer vivir, luchar por ello o sentir que se merecía, que se necesitaba, al menos ganártelo. Debía admitir, había caído en una especie de depresión silenciosa desde que supe que estab

