Aquella mañana me desperté tarde, no sabía si era por el cansancio de la otra noche, sumado a todo el trabajo y estrés que tuve el viernes o porque ya no tenía trabajo y mi mente se iba relajando. Desearía que fuera por eso. Había un olor amaderado y muy cálido en el aire llenando la habitación, me parecía que era a sándalo, aunque no estaba segura. Me había perdido del amanecer, pero el día parecía bueno, veía las plantas del jardín moverse con la suave brisa de la mañana, el enorme ventanal de cristal dejaba mucha claridad y una hermosa vista verde y algo salvaje pero relajante. Me iba llegando también el olor a algo de comer, pero sería imposible. Ángel no tenía trabajadoras aquí, más que para limpiar algunos días y él no sabía ni tostar un pan, por no exagerar. Me moví en la ca

