Había sido una buena jugada de parte de Ángel, traerme aquí en medio de la noche, se suponía que esta tarde sería mi último día, un poco amargo, viendo lo sucedido en la sala de juntas; pero su lengua era tan divina que aquí no había pasado nada, por esta noche no estaba enojada con Ángel ni me mortificaría por las palabras de Jonathan o el hecho de que se vaya de vacaciones por todo un mes. ¡Me daba igual su estúpido carácter o lo que pensara de mi! Seguía enojado por lo de la otra vez, se le notaba, pero decir todo aquello, ¡ni que yo fuera la mujer más fea! —¡Aah!— sacudí mi cabeza, alejando su nombre o todo lo que tuviera que ver con él, pero no lograba irse, disfrutaba de esto pero también me daba tiempo para pensar en él y aquella situación. —¡Maldición! — dije en voz alta, ha

