El juego continuaba y yo estaba cada vez más convencida de que esto no acabaría muy bien, al menos no para Ángel y para mi. Era el turno de Darek. —Vamos a cambiar de lugar, así no se vuelve aburrido, ¿les parece? — rotamos los lugares, quedando en este orden: Darek, yo, Ángel y Jonathan. —¡Ahora si! — rellenó los tragos vacíos y comenzamos. Sospeché que lo que él quería era no dejarme a mi como su última pregunta. —¿Qué haces aquí?— le pregunté, ya que Jonathan había dicho que este se negó a venir, pero que acudió cuando supo que Ángel estaba aquí. —Vine a ver a mi amigo de la infancia, Ángel. —¿Tienes novia? —No. —¿Como se llama tú mejor amigo? —Arnau Martin. — ahora era mi turno, pretendía no dudar mucho con esto, mañana tendría mi primer día de trabajo y llegar con dolo

