—Señor, ¿por qué tenemos que soportarlo? Estoy deseoso de matarlo. — me acomodó en un asiento, colocándome el cinturón, me había cubierto los pechos con su chaqueta. — Me da asco ese hombre. — estábamos allí desde antes que Darek, resultaba que el guardaespaldas, perro faldero o lo que fuera, el mismo hombre que me había apuntado la primera vez con el arma, su nombre era Esus. Por suerte, actuó bien cuando Darek lo llamó ante Arlen. No sabía si era posible, pero la sangre me hervía, quizás era por esta maldita droga paralizante, pero yo creía que era por todo mi enojo, rabia e ira dirigida hacia Arlen Martin, Darek y Esus. Los tres eran iguales de malditos. Asesinos. —Tranquilo Esus, seré yo quien lo envíe a mejor vida. Ahora solo resta saber qué vio Aurora y también el porqué de que

