Después de arropar a Mia, Max salió de puntillas de su habitación y fue a la de él. Fue recibido con el olor a alcohol tan pronto como entró. Sentada en el balcón estaba Olivia con su camisón de color claro, y a su alrededor había un par de botellas de cerveza. Preocupado de que Olivia se resfriara sentada así al aire libre, Max se acercó para levantarla del suelo. —Oye, estás... estás en casa—. Olivia arrastraba las palabras con los ojos entreabiertos. Max se quedó junto a Olivia después de llevarla a la cama. Le pasó las manos suavemente por las mejillas, arrastrando las lágrimas por su rostro. —Lo hiciste a propósito, ¿no? Te sentaste en el suelo a beber en una noche fría porque querías enfermarte deliberadamente, ¿verdad? Como señaló Max, bebió hasta el límite porque el d

