No mucho después de que corrieron a la sala de escape de la derecha, la sala se iluminó. Estaba decorado para parecerse a un salón de clases. En las paredes cerca del techo había una ordenada fila de fotografías de alumnas, todas sonrientes. Sin embargo, las fotos estaban todas en blanco y n***o, y era como si fueran las fotos conmemorativas de los estudiantes. El interior de la habitación todavía era espeluznante, pero la luz artificial blanca ayudó a aliviar el miedo de los jugadores y les permitió respirar aliviados. —Gracias—, dijo la joven cuya mano sostenía Jerome. Jerome se dio cuenta al instante de que no era la voz de Olivia, y una mirada de asombro pasó por sus ojos. Por otro lado, un rubor tímido se deslizó en el rostro de la joven, y ella tomó la mano de Jerome a cambio.

