Aun así, Benjamin solo torció los labios sin pronunciar palabra alguna. —¡Hmph! Benjamin, no harás un escándalo por eso, ¿verdad? —Olivia resopló. —Por supuesto que no lo haré. Solo me sorprende porque mencionaste que yo era tu camarada—, respondió Benjamín. El cansancio en su rostro parecía haberse desvanecido cuando le dedicó una sonrisa. —¿Qué es tan sorprendente? ¡Si no fuera por ti, podría haber encontrado mi fin y quedar enterrada entre los escombros! —ella bromeó mientras lo ayudaba a regresar a la sala y acostarse en la cama. Más tarde, torció la tapa del recipiente de comida térmica y le entregó una cuchara. —Toma un poco de sopa entonces. Esta es una sopa de pollo. Es nutritivo para ti—. —¡De acuerdo!— Benjamín respondió con gusto. Sintió una oleada de calor fluir hacia su

