Al día siguiente, la criada despertó a Olivia. Esta última le había llevado el desayuno a su habitación. Mientras Olivia desayunaba, la sirvienta la acompañó en silencio. La criada parecía solemne y no había expresión en su rostro. Si no hubiera hablado con Olivia ayer, esta habría sospechado que era muda. Menos mal que la sirvienta no hablaba mucho. Por eso, Olivia no necesitaba dedicar tiempo a tratar con ella. No mucho después del desayuno, Milton le entregó personalmente los ingredientes medicinales que ella quería. —Dra. Blake, los ingredientes medicinales que quiere son extremadamente caros. He trabajado muy duro para encontrarlos para ti—. —Gracias. Eres realmente eficiente—, respondió Olivia. —Sin embargo, todavía necesito muchas herramientas para hacer el incienso. C

