Desde afuera de la puerta, Billy una vez más entró en la habitación, la incomodidad escrita en su rostro. Le entregó el informe de salud de Max. —Aquí tienes.— Olvidándose por completo de su vergüenza, Olivia recibió rápidamente el informe de Billy y comenzó a leerlo detenidamente. Ya fuera el hemograma completo o la resonancia magnética, todo mostraba que Max gozaba de una salud óptima. Después de leerlo una y otra vez, Olivia finalmente dejó el informe con el ceño fruncido. —Max, ¿usted y Billy conspiraron con el hospital en mi contra?— ella interrogó. Max tomó el informe de Olivia y hojeó algunas páginas antes de preguntarle a Billy: —Billy, dile, ¿le hiciste alguna modificación al informe?—. Ante la mención de su nombre, la expresión de Billy se volvió solemne y prometió: —¡L

