Nadie con pensamiento lógico podría inventar una historia como esa y echarle toda la culpa a ella. —Melissa, yo no hice eso—, dijo Olivia con severidad. —¡Olivia, incluso en este punto, lo estás negando!— Melissa agarró su propia cabeza, riendo y llorando. —Has destrozado a una pareja amorosa. ¡No dejaré que vivas feliz con Max!— Melissa gritó tan fuerte que su voz se volvió ronca y sus ojos se nublaron. Olivia observó a Melissa y se dio cuenta de que no era una persona normal. Sus ojos inyectados en sangre parecían desorientados y sus emociones estaban cerca del colapso. ¡Este no era un odio normal! Melissa parecía haber tomado algunas drogas ilegales que habían inflado su sistema y la habían hecho perder el control de sí misma después de un poco de estimulación. ¡Sentía como

