—Es una habilidad que adquirí sin que me enseñaron después de conocerte—. Olivia imaginó que el hombre del teléfono estaba sentado en su escritorio, con un par de anteojos con montura dorada posados en su nariz mientras una sonrisa traviesa y cariñosa colgaba de sus labios. Me va a tener envuelta alrededor de su dedo meñique si este coqueteo continúa. En ese momento, la voz de Billy sonó mientras pedía instrucciones con respecto a su trabajo. —Terminemos la llamada ahora. Te dejaré volver al trabajo. —Deberías colgar primero—. —De acuerdo.— Max solo colgó su teléfono cuando escuchó que ella había terminado la llamada. Luego, guardó el video de ella cantando en la cena benéfica antes de mirar a Billy. —Dígale al equipo que elimine todos estos videos en Internet—, ordenó. —

