—Deberías estar agradecido de que ella te pida que renuncies por tu cuenta porque si yo fuera ella, te habría despedido de inmediato—. Jessica no podía entender lo que estaba pasando. Ella había trabajado diligentemente y comprometida con Dream Corporation a lo largo de los años, no podía creer que estaba a punto de perder su trabajo por culpa de una mujer, es más, el hombre que le gustaba la despidió por culpa de dicha mujer. —¿Por qué?— cuestionó ella, sollozando. —No hice nada malo. ¿Por qué tienes que hacerme esto? —¿Por qué?— Yandel repitió su pregunta, su tono brotando sarcasmo. Miró a la dama llorosa por el rabillo del ojo. —Nuestra empresa no necesita personas que ni siquiera sepan sus errores—. Luego sacó su teléfono y envió un mensaje de audio a su secretaria. —Calvin

