Nuestra historia comienza en el año 1599, en España, el Pueblo Zugamurdi, aquí está localizada la hacienda Walker donde nos encontramos a una pequeña niña llamada Carol Walker quien está caminando descalza por un jardín, ella puede sentir la vegetación en la planta de sus pies mientras camina por el lugar oscuro. Está tan oscuro que no puede distinguir absolutamente nada más haya del suelo y una puerta a abierta la distancia. La pequeña niña caminó hasta esa puerta de la cual parecía salir una luz brillante, Carol Walker camino hacia la esa puerta abierta que era lo único que ella podía distinguir claramente. Al llegar a esa puerta Carol pudo ver en el interior de esa extraña choza dos muñecos los cuales estaban rodeados por dos velas de color n***o encendidas.
Ella fue criada por su padre y una pareja de empleados de la hacienda, eso se debe a que la madre de Caro murió el día que ella nació.
Su madre era Doña Joaquina y fue una mujer morisca, hija del comendador Domínguez y una mujer mulata de piel muy oscura (ébano) que fue hija de una mujer de piel muy oscura que fue esclava y logró conseguir su carta de libertad al conocer al amor de su vida; un importante hacendado español.
Doña Joaquina fue una mujer de complexión robusta y piel clara intermedia (color durazno), ella tiene ojos café oscuros, cabello color n***o peinado estilo rodete. Por otro lado, su padre es un hombre apuesto y esbelto que tiene piel color clara (marfil), su cabello es liso y castaño peinado con raya al medio.
Carol heredó el color de piel clara intermedia de su madre y el cabello castaño liso de su padre.
Carol perdió a su madre cuando nació, sin embargo, su padre (Antonio Walker) es un hombre rico y acaudalado para quien su hija (Carol) es la luz de sus ojos. Mañana es un día muy especial para ella, pues mañana es día de su cumpleaños número 11 y ella está muy feliz por la fiesta que celebraran.
Será un día muy feliz para nuestra protagonista porque estaban todas sus amigas, sin embargo, una persona tiene planes diferentes para ese día y para descubrirlos nos dirigiremos a un lugar algo lejos de aquí. Allí, en ese sitio se encuentra el Quilombo dos Santos, el Quilombo dos Santos es el quilombo más famoso e importante de la región y el que goza de más personas.
El sitio es grande y tiene una gran infraestructura donde se puede apreciar una fuente de agua, un pedazo de tierra para cultivo, un almacén subterráneo y una pequeña cantidad indispensable de palas.
Los quilombos estaban conformados por grupos de esclavos que se escaparon de las haciendas y se agruparon en diferentes sitios remotos. Este quilombo está conformado por esclavos de las haciendas sobre la margen izquierda del río Kurungu (la hacienda Rojo, Aguado, Rodríguez, Sánchez, entre otros).
Entre los quilombolas se encuentra Jorge, un antiguo esclavo del señor Antonio Walker que logró escapar una noche hace unos años. En esta noche los quilombolas estaban reunidos formando un gran círculo frente a un pequeño grupo que jugaba capoeira, era una exhibición de entrenamiento y preparación que hacían siempre los quilomberos antes de una misión de rescate.
Ellos hacían un gran círculo donde entraban todos los miembros jóvenes del quilombo divididos en pequeños grupos que se turnaban para realizar su entrenamiento. La precisión de cada movimiento y facilidad con la que hacían cada acrobacia mostraba años de preparación.
Cuando el último grupo termina su entrenamiento, los quilombolas guardan silencio y hacen espacio a un hombre que se dirige hacia el centro del círculo. Ese hombre es Zumbi dos Santos, él es el líder del quilombo y se acerca al centro del círculo para dar un importante mensaje.
Los quilombolas guardan silencio e inclinan un instante su cabeza haciendo una reverencia en señal de respeto a su líder.
Zumbi es un hombre alto y esbelto de aproximadamente 30 años. Su piel es muy oscura (color ébano), tiene cabello rizado corto y rostro rasurado que acentúa sus rasgos. Sus labios gruesos formaban una sonrisa que hacía juego con su mirada calma la cual transmitía una gran sensación de paz.
-Mis queridos quilombolas, quiero agradecerles por siempre estar dispuestos a ayudar a nuestros hermanos esclavizados. -Responde el fuerte hombre de nariz nubia.
Algunos quilomberos asintieron con su cabeza mientras que otros observaron con admiración y gran respeto a Zumbi.
-Yo sé que estamos muy cansados de guerrear, pero es para salvar a gente buena, la gente buena lo merece igual que nosotros e igual que todos los que están aquí. -Dijo el fuerte hombre de nariz nubia abriendo sus brazos como alas mientras observaba a las personas del quilombo.
Algunos de los quilombolas jóvenes portaban como armas espadas, hachas, lanzas, otros bastones y los que eran mejores como luchadores solo llevaban cuchillos sujetos a su cintura.
-Todos aquí son muy buenos guerreros, aun así, como siempre les digo; tengan cuidado.
-Cada vez que llega alguien nuevo que logró escapar y encontrarnos me recuerda a cuando escapé también solo con 15 años. Pensé que moriría si me encontraban los criminales, pero por suerte los quilombolas fueron los que me encontraron y ahora 12 años después sigo vivo, tengo a mi esposa, Muleca y a mi hijo, João. -Argumenta Zumbi señalando a una mujer de unos 29 años que toma de la mano a un pequeño niño de 5 años.
La mujer es esbelta de nariz chata, piel clara (color marfil) y cabello largo n***o que lleva suelto. El pequeño niño tiene cabello rizado, nariz chata y piel oscura (color canela).
Jorge volteó dirigiendo una disimulada mirada de deseo hacia Muleca, ella al darse cuenta de eso se dio media vuelta y se pasó detrás de otros quilombolas. Cuando vieron que ella se había movido de lugar voltearon a ver a Jorge quien simuló tocar.
-Nuestro nuevo m*****o Jorge nos dio información de la hacienda Walker, dice que son muy maltratados en ese sitio. Todos nosotros sabemos perfectamente lo que es eso por eso tenemos que ir a liberarlos y para eso nos preparamos y entrenamos en Capoeira.-Argumento Zumbi en tono serio y calmo.- Nuestros opresores prohibieron a los esclavos entrenar y aprender a luchar temiendo que pudiéramos usarlo para defendernos, pero como somos muy habilidosos creamos nuestra propia forma de luchar. Así fue como originamos nuestro estilo de lucha ocultándose bajo la manera de una alegre danza, es entonces cuando la capoeira nació como una manera de disimular el hecho de que los esclavos se estaban entrenando para pelear por su libertad porque cada hombre y cada mujer deben ser sus propios dueños.
Los quilombolas aplauden con emoción a Zumbi, a excepción de Jorge que da un aplauso bastante forzado al igual que su emoción fingida. Todos los demás quilombolas respetan y admiran a Zumbi, de hecho, lo llaman el líder n***o de todas las razas porque su quilombo acepta a todos los esclavos sin hacer distinción por color de piel. Zumbi tenía la idea de que todos los hombres y todas las mujeres del mundo fueron generados iguales, para él, nadie estaba sobre nadie y nadie estaba por debajo de nadie
-¡Viva el Quilombo dos Santos.-Grito Zumbi levantando su puño!
Los quilombolas dieron un gran grito levantando su puño, hachas, lanzas y espadas al cielo. El círculo de disperso cuando Zumbi salió de él, no había nada que motive más a los quilombolas que sus palabras y más en los momentos de guerra.
Jorge se acerca a Zumbi mientras él caminaba hacia su choza.
-Gracias por tu ayuda, Zumbi.-Le dijo Jorge a Zumbi caminando junto a él.
-No tienes que agradecer, siempre que haya personas esclavizadas y maltratadas vamos a hacer todo lo posible por ayudar.
-Eso es lo que me hace sentir feliz de que ustedes me hayan encontrado. -Responde Jorge con una sonrisa.
-Después de ver las heridas del látigo en tu espalda también me alegra mucho que hayamos sido nosotros los que te encontramos. -Exclamó Zumbi con tristeza.
-Quería preguntarte ¿Crees que podamos confiar en estos blancos? -Le preguntó Jorge a Zumbi volteando a dirigir una mirada despectiva a algunos miembros del quilombo. El hecho de que en el quilombo hubiese esclavos de diversas razas era algo con lo que él no estaba de acuerdo, ya que pensaba que debería ser solo para los de piel oscura que él consideraba eran los más maltratados.
-¿Y por qué no? Ellos son esclavos como nosotros -Preguntó Zumbi en tono serio.
-No, nada, únicamente digo creo que sea buena idea que estén aquí. -Respondió Jorge bajando la vista a un lado.
-Si fuera tú yo pensaría antes de decir algo, mi esposa es blanca y no sé si te diste cuenta, pero todos fuimos esclavos y todos pasamos por lo mismo, nuestro color no cambia eso. -Le reclama Zumbi a Jorge.- ¿Entendiste?
-Sí, está bien. -Responde Jorge haciendo un gesto de disconformidad.
-Eso espero, ellos tienen tanto derecho de estar aquí como tú, no puedo creer que hayas dicho eso... -Objeta Zumbi molesto.-Partimos al amanecer así que esta noche descansa bien, también empaca comida porque es un viaje muy largo y que nos llevará todo el día.
-Está bien y...
Antes de que Jorge termine de hablar Zumbi vuelve a caminar para alejarse de él. Ese tipo de comentarios es algo que lo hace enojar bastante a Zumbi, pero no quería arruinar el día discutiendo más porque debían estar tranquilos para el difícil día que les esperaba.
-Me hace sentir incómoda esa forma de quedarse viéndome. -Le comenta Muleca a otro quilombola.
-¿Por qué no le dices a Zumbi? -Le pregunto molesto.
-Ya sabes que Zumbi ya tiene muchas cosas en que reflexionar, André y más con el ataque de mañana. -Respondió Muleca con un gesto de resignación.
-Tienes razón... pero a mí me da mala espina. -Objeta el quilombola.
Ya de noche, en la hacienda Walker, la pequeña Carol Walker había terminado de cenar junto a su padre, por lo que su empleada, Chica Lopes, comenzó a recoger la mesa junto a las demás empleadas.
-Gracias, Chica, estuvo riquísimo. -Exclamó Carol sonriente.
-Gracias, mi niña, me alegra mucho que le haya gustado. -Respondió él
le quedó espléndido realmente.
-¿Vas a estar mañana en mi cumpleaños? -Le preguntó Carol emocionada a Chica.
-Estaré aquí, mi niña, solo que estaré trabajando. -Le respondió Chica.
-Chica, Carol quiere que usted sea su invitada especial. -Repuso Antonio con una sonrisa.
-Eso quisiera, señor Walker, mi niña Carol es como una hija para mí, pero solamente tengo los fines de semana libres. -Replicó la Doña Chica.
-No se preocupe por eso, le doy el día libre con goce de sueldo. -Repuso Antonio.
-Señor Walker, No puedo aceptar algo así, eso sería un abuso. -Le respondió doña Chica apenada.
-Yo no creo que lo sea, usted es nuestra invitada -Objeto Antonio.
-Gracias señor Walker, usted es un ángel. -Responde Chica algo emocionada inclinando su cabeza en una reverencia de agradecimiento.
Carol se levanta de su silla y corre a abrazar a Chica por la cintura.
-Te quiero mami Chica. -Exclamó Carol abrazando a Chica por su cintura.
-Yo también te quiero mi niña. -Respondió doña Chica con una sonrisa.
-Para ella usted es también como una madre, Chica. -Le dijo Antonio a Chica con una gran sonrisa.
-No sé qué decir, gracias, señor Walker. -Agradeció doña Chica con una sonrisa.
-Hora de ir a dormir Carol, dile buenas noches a doña Chica -Dice Antonio sonriendo.
-Si, papi.-Le respondió Carol a su padre Antonio antes de volver a ver a Chica para decirle "buenas noches". Fueron dos cálidas palabras dichas por una niña que a pesar de no haber llegado a conocer a su madre, vive muy feliz. De hecho, su felicidad es tal que con su contagiosa sonrisa reparte alegría a todas las personas donde quiera que sea.
Más tarde, ya en la habitación de Carol ella estaba situada al lado de su padre, ambos estaban arrodillados para hacer sus oraciones.
-Diosito cuida a mi p**i. -Dijo Carol con sus ojitos cerrados.
-Diosito también cuida a mi pequeña Carol. -Agrego Antonio.
-Gracias por las bendiciones que nos das. -Prosiguió Carol.
-Gracias por las bendiciones que nos das. -Repitió Antonio.
-No nos dejes caer en tentación.
-No nos dejes caer en tentación.
-Y líbranos del mal.
-Y líbranos del mal.
-Amén.
-Amén.
Al terminar sus oraciones ambos abrieron los ojos, Antonio se puso de pie junto a Carol. Ella se recostó en su cama apoyando su cabeza sobre esa suave almohada de plumas.
-p**i si oramos dios va a cuidarte ¿verdad? -Pregunto Carol con preocupación.
-Claro que sí ¿por qué lo preguntas? -Exclamó Antonio arrodillándose junto a la cama de Carol al notar el desconcierto de su hija.
Carol bajó la mirada a sus sábanas e hizo una mueca de tristeza.
-No quiero que te mueras tú también y me dejes sola. -Respondió Carol.
-No te preocupes por eso porque yo no te voy a dejar sola, yo voy a estar siempre contigo. -Respondió Antonio con una sonrisa.-Además su madre no la dejó sola.
-¿No? -Pregunto Carol confundida.
-Claro que no, las personas que nos amas no nos dejan. -Aseguró Antonio.-Ellos están con nosotros aunque no podamos verlos y tu madre está siempre cuidándote aunque no puedas verla, ella no te dejará sola.
-¿Y tú tampoco p**i? -Le pregunto Carol.
-Yo nunca dejaré sola a mi pequeña. -Le respondió Antonio a su hija poniéndose de pie.
-Gracias, p**i. -Dijo Carol volviendo a mostrar su cálida sonrisa.
-Descansa que ya es tarde. -Le dijo Antonio dándole un beso en su frente.-Buenas noches.
-Buenas noches, p**i. -Dijo Carol cerrando sus ojos para dormirse esperando con ansias el día de su cumpleaños.
Al amanecer, en el Quilombo dos Santos los quilombolas estaban despidiéndose de sus seres queridos que por más que quisieran no estaban en condiciones de participar (los miembros de edad avanzada, las mujeres embarazadas y los que tenían menores de edad a su cuidado).
Todos estaban listos para partir rumbo a la hacienda. Zumbi dos Santos se despidió de su esposa, Muleca y su hijo. Luego de despedirse todos ya están listos para ir a a****r la hacienda Walker, los quilombolas estaban convencidos de su éxito siempre que estuvieran encabezados por su líder Zumbi dos Santos.
Zumbi estaba con un cuchillo en su cintura, ya que a él le gustaba el combate cuerpo a cuerpo, aun así él es un gran estratega militar. De hecho, cuando Isideo (el antiguo líder del Quilombo dos Santos) estuvo a punto de morir de causas naturales eligió como su sucesor a Zumbi por sus habilidades en la guerra contra los esclavistas.
-La libertad es algo con lo que algunos nacimos y de lo que nos vimos privados, en mi caso como el de muchos yo nací libre en Santos hace 27 años. La verdad, no recuerdo mucho de mi vida allí porque solo tenía 6 años cuando todo pasó, pero el momento en que los esclavistas llegaron es algo que está muy claro en mi mente. -Relato Zumbi recordando ese momento mientras volteo a ver a los quilombolas detrás de él.-Fui capturado por esclavistas portugueses, yo viví en Brasil en Santos hasta que aproximadamente 10 años pude escapar.
Esta historia era algo que no muchos quilombolas conocían, pero después de lo que le había dicho Jorge ayer, Zumbi, sentía que eso era algo que tenía que decir.
-Para mi mala suerte al cabo de pocos días me encontraron los esclavistas y me vendieron en el mercado de esclavos donde me compro un importante hacendado español y termine aquí. Se ve que el hecho de comprar esclavos en Brasil era porque se encontraban más baratos por lo que podía comprar una mayor cantidad, de hecho, ese día compró a casi todos los esclavos en venta. -Replicó Zumbi en tono serio.-Algunos lo hacen para conseguir más esclavos y otros lo hacen para venderlos aquí más caros de lo que los consiguieron y conseguir un porcentaje diferencial, eso es algo que hacen muchos vendedores de esclavos españoles. Ese fue el caso de Jorge.
Los quilombolas se voltearon a ver a Jorge mientras él asentía con su cabeza para luego decir:
-Si, yo también fui comprado en Río de Saudável.
-Muestrales tu espalda. -Le suplico Zumbi a Jorge.
Jorge volteó a ambos lados a ver a los demás quilombolas, ellos lo observaban fijamente esperando que les muestre su espalda, pero él solo bajo la mirada y quedó pensando un instante. Después de unos segundos Jorge levantó su camiseta y mostró las marcas de los azotes en su espalda.
-Marcas como las de Jorge es algo que muchos de nosotros tenemos, los azotes son algo que muchos de nosotros sentimos sobre nuestra piel -Aseguro Zumbi con tristeza antes de voltear a ver a otro quilombola.-Martin, por favor muestra tu espalda.
Un esclavo de piel clara asintió con su cabeza y levantó su camiseta para mostrar sus marcas.
-¿Lo ven? Sin importar nuestro color de piel todos sufrimos lo mismo y como saben varios de los que hoy están con nosotros, Jorge, Martin, Enrique, entre otros. Estuvieron todos en el Quilombo Gerais hasta que sus integrantes se dividieron cuando su líder murió, él había sido amigo mío y me entristece demasiado. -Exclama Zumbi bajando la mirada unos instantes. Él levantó su mano señalando a sus quilombolas.-Un aplauso por la valentía de nuestros nuevos miembros.
Los demás quilombolas aplauden a Jorge para luego volver a volcarse a escuchar atentos a su líder. Jorge al igual que Zumbi fue un esclavo traído de Brasil la diferencia radica en que Jorge fue comprado por vendedores de esclavos europeos que lo compraron lo hicieron para venderlo en el mercado de esclavos donde lo compró el señor Walker.
-Fue difícil ser esclavo aquí más por la diferencia de idiomas, aun así pude aprender a hablar español y luchar por mi libertad escapando a mis 15 años y uniéndome a este quilombo. Fue aquí donde descubrí que los de piel oscura no eran los únicos esclavizados, aquí muchos esclavos son "blancos". -Replicó Zumbi mientras volteo a ver hacia Jorge y luego para disimular vio a los demás también. -Eso me recuerda o menos dicho nos recuerda a todos que aunque venimos de lugares diferentes, aunque hablamos diferentes lenguas, aunque tenemos diferentes colores, aunque tengamos las diferencias que tengamos hay que saber que todos nosotros sufrimos lo mismo, sentimos lo mismo y queremos lo mismo; la libertad.
Los quilombolas aplauden a sí líder aunque es algo que no comparte Jorge y esa es la razón por la que Zumbi lo dijo.
-¡Viva el Quilombo dos Santos! -Grito Zumbi levantando su puño al cielo.
Los quilombolas vitorearon listos para su misión.