Eleonor. Mientras más segundos pasaban más placenteras eran sus embestidas. Podía sentirlo tomarme con más fuerza, con más deseo, con un salvajismo interior como si quisiera desgarrarme, hacerme nada, volverme polvo y que mis cenizas se sumergieran en su piel. La manera en que sus manos sujetaban mis cinturas juraría que allí dejaría la marca, estaba totalmente poseído y yo nunca lo había visto así. Ni siquiera veía dulzura en sus ojos, estaban nublados. Sus labios buscaron los míos y con gran pasión los devoró. Puedo decir que me los dejó secos y con maldad rasgó sus dientes en mi labio inferior antes de soltarlo. En realidad no sabía que estaba sucediendo con el Ever que me trataba suavemente. Cuando le dieron la libertad entonces me vine con él a su casa para estar juntos después de

