— ¡Katherine!— la profunda voz de mi padre me hizo sobresaltar del asiento. Levanto lamirada del plato para sentir tres pares de ojos curiosos sobre mí. Es inevitable no ruborizarme pero intento actuar con normalidad. — ¿Te sientes bien, cariño?— me pregunta mi madre preocupada y no tengo más remedio que asentir con la cabeza. Mis pensamientos están en la conversación que habíamos tenido aquella tarde con Lucy, mi cuerpo estaba allí en la cena junto a mis padres y James pero mi cabeza estaba en las nubes. Me encuentro demasiado desconcentrada y necesito descansar, no veo la hora de irme a casa a dormir. Asiento con la cabeza y me remuevo incómoda en mi asiento. — Ha sido un largo día de trabajo— respondo encogiéndome de hombros y fingiendo una sonrisa. Antes de descender mi mirada al

