Cuando estoy a punto de volver a verificar la hora en mi móvil, finalmente el timbre suena indicando el cambio de horario y por lo tanto, el final de mi clase. Algunos se han levantado con sus cosas listas y pasan por al lado de mi escritorio tras saludarme con una sonrisa, dejan sus trabajos del tema nuevo que hemos visto esta misma mañana. Había llevado distraída gran parte de la clase. Bebo un poco de agua de la botella que había enlistado en mi bolso la noche anterior y me ahogo con ella cuando veo a Thomas del otro lado del escritorio. Aquello provoca que derrame un poco de agua en mi camisa pero para mí buena suerte no es nada que no pueda solucionarse. Sin embargo, alza una ceja y aunque intenta ocultar la sonrisa divertida tras pasear su mirada más allá de mis ojos, deja sus ojos

