― Deberías descansar un poco, ya sabes que ella está bien― murmura Agnes tomando asiento en la silla que está a mi lado―. No has pegado el ojo desde la boda. Necesitas relajarte y dormir como corresponde. Niego la cabeza y suelto un suspiro. ― Necesito que mande señales de vida para asegurarme de que está bien― tengo los ojos rojos e hinchados de tanto llorar. Además, luego de la boda, en cuanto llegué a casa de mis abuelos me di cuenta de que me había venido la regla y todo parecía afectarme el triple―. No importa que mi tío haya mencionado que lo está, exijo al menos un jodido mensaje por parte de ella. Agnes y Maddy, hijas de Bertha, hemos crecido juntas por lo que no somos nada más que amigas sino que somos como hermanas, ambas están quedándose junto a mí. Estuvieron presentes en l

