Me observa con los ojos grandes, bien abiertos, parece que se le van a salir. Mi corazón late con fuerza no sé si por el beso reciente o porque también me encuentro asustada aunque no conozco la voz que está del otro lado de la habitación pero hay algo en ella que me resulta extrañamente familiar y entonces pienso en aquella chica que está siempre junto a él en los pasillos de la universidad mirándome con recelo. La misma que había echado de mi clase porque me encontraba furiosa. ― Mierda, no puede ser― murmura claramente asustado sin saber qué hacer ni a donde meterse. Aprieta la mandíbula con fuerza cuando aquella chica sigue llamando a Thomas y enseguida me doy cuenta a deducir por la expresión de su rostro que está muy molesto por alguna razón que desconozco por completo. Yo también m

