—Este… está bien, ahora… estoy más… tranquilo. Le pido disculpas, señor —dijo el médico apretando las manos, mientras los sudores recorrían su frente y su rostro, y con el arma de Aston aún encima, continuó su trabajo—. No… no tiene ningún daño, eso… o que yo pueda detectar. —¡¿Acaso usted es idiota?! Yo sé que no tiene ningún daño, solo quiero que le coloque algún medicamento para que neutralice los efectos de la droga, pero previamente necesito que saque su sangre y le haga un análisis, lo mismo que a su orina ¿Quiero saber que droga le dieron? ¿Me entiende? Se supone que aquí el que sabe de medicina es usted y para eso le estoy pagando ¿Por qué carajos debo decirle yo cómo debe hacer su trabajo? Me está colmando la paciencia y cuando eso me pasa… la única manera de tranquilizarme es vi

