Aston se paseaba de un lado a otro como una fiera enjaulada, estaba ansioso por la llegada de Patricia, sobre todo porque no le gustaba la idea de que se encontrara allí con todos sus familiares, después de todo, ellos hacía unas horas habían querido hacerle daño. Luego de un poco más de una hora, llegó Patricia, estaba ataviada con un vestido largo de color blanco y pequeñas flores amarillas, con un lazo del mismo color en la cabeza, sin una gota de maquillaje, se veía mucho más joven de su edad y su abuela al verla se quedó viéndola con una expresión indescifrable, lo cual puso un poco nervioso a Aston. “¿Y si mi abuela no la aprueba?” manifestó su yo bueno. «Ya estamos casados, además, quien debe aprobarla soy yo… después de todo no es ella la va a estar casada con Patricia… no quier

