—Creo que no me está entendiendo señor Black — se levanta quedando cara a cara a mí, y no lo niego este viejo casi, casi es de mi tamaño. —Haber ¿qué es lo que no entiendo según usted? – lo aliento a seguir, sin quitar mi mirada de él. —Que no le estoy pidiendo su permiso para ver a mi hija, la voy a ver quiera o no — sonríe como estúpido. — ¡Oh no! Creo que usted es el que no me está entendiendo a mi señor Miller, que sobre mi cadáver verá a mi esposa y eso téngalo por seguro. —Tengo el derecho a verla al igual que a mis nietos—pero si será imbécil. —No me venga con esa mierda de que tiene derecho porque eso lo perdió el día que la abandonó junto a su madre, y mis hijos no son sus nietos, no son nada suyo así que no vuelva a mencionarlos en su asquerosa boca — gruño tomándolo del cu

