Sonrie al ver que camino hacia ella, agarro una bata y se la coloco. —¿Qué haces? — pregunta, viendo cómo la saco de la tina envuelta en su bata. — Si vamos hacer algo, no será aquí — contesto cargándola saliendo del baño. Camino directo a nuestra cama colocándola en ella sin lastimarla, me acomodo inmedio de sus pierna teniéndolas a cada lado de mi, me inclino para atrapar sus labios con los míos trato de elevarme lo más que puedo con mis brazos para no lastimar su vientre. Sus manos intentan quitar mi saco pero se le dificulta así que lo ayudo hacerlo y este cae algún lugar de la habitación. Quito la bata dejándola desnuda debajo de mi, es como tener, no, tengo a una Afrodita ante mis ojos digno de ver. —André... — gimotea sacandome de mi trance. —¿Sabes que no podemos verdad?— c

