- Mi señor- oigo la voz de Marina al otro lado de la puerta. - Un momento- digo alto caminando hacia el vestidor donde agarro un pantalón de dormir y una camisa cualquiera. Me lo coloco y salgo no sin antes echarle un vistazo a mi mujer. - ¿Qué pasa? - pregunto una vez abro la puerta. - No quería molestarlo, pero el bebé Noah acaba de despertar de su siesta y tiene hambre- dice sin verme a los ojos. Se que yo he creado ese miedo en mis empleados, pero es algo que no le pongo mucha atención, ¿suena cruel? Si, pero es algo que me gusta. - Ahora iré a su habitación- digo cerrando la puerta detrás de mi caminado hacia la habitación de mi bebé. Veo a Marina irse, entro al cuarto y los gritos de Noah me reciben, sí que tiene bueno pulmones. - Diablos, y mami está durmiendo- susur

