Ajax estaba sentado al pie de la cama con un pañuelo estirado entre las manos. Había estado pensando durante toda la tarde sobre lo que haría con Leah. Era su esposa, eso no podía cambiarse. Una esposa con la que había prometido tener un matrimonio... pero, cuando le tocaba, él se quedaba en blanco. Ya no podía ver el camino frente a él. Solo veía aquellos ojos de color tostado. Unos ojos que le habían puesto a prueba años atrás. Que le habían tentado a hacer algo que no había identificado. Algo de lo que había intentado apartarse. Pero ahora esos ojos habían vuelto a embrujarle. Y ya no podía aferrarse a su control. Solo la veía a ella. Los problemas empezaban realmente cuando Leah le tocaba. Eso tenía que parar. Una sola vez con ella en la cama y ya estaba obsesiona

