Su figura era esbelta, especialmente su delicada cintura, que parecía que podía romperse con una ráfaga de viento. Sin embargo, en sus ojos ardía un fuego feroz, y su expresión era completamente diferente a antes. La convertía en una persona completamente diferente. Cuando Camron la vio, llevaba una expresión incómoda pero trató de mantener la compostura. Rachel se apresuró y agarró su brazo. —Serena, ¿qué te pasa? ¿Estás bien? —¿Realmente crees que podría estar bien? —Serena replicó. —Camron no tenía elección. Nadie en Nueva York se atreve a enfrentarse a Randall Lambert. Solo el Señor Berk estaba dispuesto a proporcionar un millón de dólares, así que ideamos esta terrible idea... —¿Venderías a Jennifer a ese hombre mayor por un millón? —Serena interrumpió. Serena siempre había si

