Serena sonrió ante las palabras de Renee. Cuando Denzel salió por la puerta, Serena le ayudó a anudarse la corbata que le había comprado y le dijo: —Gracias. —¿Sólo gracias? —Denzel la enganchó juguetonamente del brazo y tiró de ella para acercarla. Serena tenía una bonita figura y él no pudo evitar fijarse en la suavidad de su tacto. Especialmente su encantadora y esbelta cintura. Serena se aseguró de que Brian seguía dormido y se puso de puntillas para darle a Denzel un beso en la mejilla. Sin embargo, calculó mal la fuerza y el salón quedó tan silencioso que se oyó el suave beso. Denzel rio suavemente, divertido por su vergüenza. —Espero que esta noche seas la maestra de la proximidad —bromeó, inclinándose para soplarle aire caliente en la oreja. Serena se sonrojó y continuó ar

