Eira —Repiteme todo de nuevo. —Vas a ir a dirección y de ahí a clases, aunque te puedes saltar e ir directo hacia tus clases. Yo después hablo por tí.—Se encoge de hombros. —¡No, no eso!— le empujó a través de la palanca del auto. Estoy enojada —¿Porque mierda ahora tengo que estudiar aquí? ¡Yo ya estoy en una universidad! Hace una mueca en los labios y me agarra cuando voy contra suyo de nuevo. Me sostiene y se gira fulminante hacia mi, con gesto fastidiado. Achico mis ojos hacia el. A veces parecemos perros y gatos. Otras veces personas normales. hoy es la primera. —Es parte del convenio, no puedo tenerte siempre encerrada en la mansión es... Sospechoso. — me suelta poco a poco esperando que de nuevo lo empuje con mis manos. —¡Quieta! Estoy haciéndote otro favor. De este modo n

