Capítulo II
Plutón y Caronte.
Las hermanas Vessel y el comandante de defensa Jared Farell Vessel, descendían de una familia de viajeros espaciales y científicos, precisamente su padre era el ingeniero ambiental Byrne Vessel de 45 años de edad, jefe de ingeniería espacial de la A.N.E.E, que era el que había diseñado aquellas enormes instalaciones construidas en un satélite natural que había sido prácticamente secuestrado del sistema de satélites de Plutón y Caronte, con una tecnología que a principios del siglo XXII fue considerada estúpida y loca, pero después de años y años de desvincular asteroides con éxito del cinturón de asteroides, y algunos que orbitaban la Tierra y la Luna para su estudio y explotación, se dieron cuenta que como los objetos en el espacio no pesan, la fuerza necesaria para mover un asteroide pequeño de apenas unos 10 metros de diámetro, en proporción no era muy diferente de la que se necesitaba para mover un asteroide de más de 100 metros, y después de subir gradualmente su capacidad de mover y navegar, con asteroides cada vez de mayor tamaño y masa específica, lograron desvincular y trasladar con éxito al planeta enano Ceres, de poco menos de 1000 kilómetros de diámetro del cinturón de asteroides, y lograron colocarlo en órbita alrededor de la Tierra, para explotar sus grandes reservas de agua y minerales, convirtiéndolo a la vez en un paraíso turístico, y tal hazaña colocó a la Agencia Nacional del Espacio Exterior en la carrera espacial, y con los recursos económicos obtenidos por la explotación y colonización de Ceres, desarrollaron su tecnología, impulsándola al nivel de las demás agencias espaciales del mundo, y como Marte y la Luna ya estaban ocupados, empezaron a buscar otras Lunas y planetoides descartando a los de los gigantes gaseosos como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, por su tamaño y altos niveles de radiación que aumentaba los costos de explotación, y además los hacía inhabitables para los colonizadores, hasta que investigando en los confines del sistema solar las Lunas de Plutón y Caronte, que a finales del siglo XX a Plutón lo consideraban uno más de los planetas del sistema Solar, y en realidad eran un sistema binario de planetas enanos, que orbitaban un centro de gravedad común, y al estudiar más a fondo a Nix, una de sus 4 Lunas, que no era más que un pedazo de roca en forma de papa, que se movía caóticamente sin mostrar un patrón lógico ni rotación fija, con un volcán en fase 1, que cuya actividad mantenía la temperatura media en 10 grados centígrados sobre su superficie, gracias a una tenue atmósfera equivalente al 30% con respecto a la de la Tierra, descubrieron que poseía un núcleo fundido en movimiento, que generaba un campo magnético muy fuerte, que los podría proteger de las radiaciones cósmicas en caso de construir una estación espacial, también descubrieron que tenía gravedad propia de apenas un 18% menor que la de la Tierra, aumentando su importancia y utilidad en la conquista del espacio y de explotar y estudiar desde su superficie, la infinidad de planetas enanos y otros cuerpos celestes, que se encontraban en el lejano cinturón de Kuiper y la nube de Oort, solo que al detener su movimiento caótico, con potentes motores iónicos montados en enormes y pesados vehículos, que se desplazaban con orugas mecánicas de tracción por su superficie, para posicionarse en el punto preciso para poder anclarse, y así dirigir el impulso de los motores en la dirección que un asteroide necesitaba para detener su rotación, y ser redirigido hacia un punto predestinado, pero al hacer las difíciles maniobras para estabilizar su caótico movimiento, sorpresivamente Nix abandonó su órbita quedando a la deriva en el espacio, situación que fue aprovechada por la A.N.E.E para colocar los impulsores iónicos en la parte trasera, y a los costados del planetoide con forma de patata, y así dirigirlo hacia la zona habitable del sistema solar, a una velocidad de más de 20000 kilómetros por hora, hazaña que fue considerada uno de los más grandes logros de la conquista espacial de toda la historia.