NARRA ADRIANO: No podía creer que haya terminado castigado injustamente cuando ni estuve en la pelea, cuando llegue a casa la primera en recibirme con un enorme abrazo fue Azul, no se en que estuvieron pensando mis padres al ponerle ese nombre en fin. Ella es mi hermana menor que esta apunto de cumplir seis años. —¡Adri! —chilló ella lanzándose a mis brazos y la cargue, su voz era tan dulce que hacia calmar mi enojo. —Pequeña traviesa —jale con suavidad su cachete mientras ella no dejaba de reír. —Tu comida ya esta servida —gritó mi madre desde la cocina. La baje de mis brazos a Azul aunque ella hizo un puchero para no soltarla, fui directo a la cocina y salude a mi madre. Me senté frente a ella y comencé a comer, como siempre empezó hacer preguntas mientras yo me disponía a responder

