—¿Estás seguro? —Irina miró los planos y luego volvió sus ojos a Jasha. —Cómo nunca antes. Jasha estaba convencido de que las cosas iban a salir bien, sus planes no eran cualquier cosa, eran casi como lanzarse al vacío, a la oscuridad y un saltó de esos podría terminar en una muert3 determinante o en algo peor. Pero tenía toda la fe puesta en que Andrei había conseguido su cometido y todo saldría bien. Tenía exactamente dos meses para dejar todas sus cosas en orden. —¿Cuándo puedo empezar? —Irina hizo la pregunta que él había estado tratando de evitar a toda costa. —Irina, ya te dije que no tienes que hacer eso, no tienes que poner... Sangre en tus manos. —Y yo ya te dije que me lo debo, ella me lo debe. —No vale la pena. —Vale cada maldit0 segundo. Irina se había recuperado b

