Dificulto que alguna vez alguien llegue a entender todas mis peleas y mis exageraciones... Pero esto que ha hecho este cabrón, ha sido la gota que ha derramado el vaso de las desgracias que componen mi vida. Pierdo mucho tiempo imaginando tonterías, pero jamás me pasó por la cabeza estar caminando un kilómetro y medio para alcanzar la parada más cercana al metro, ya es bastante obvio que es imposible que llegue a la clase en la universidad... Y lo más encantador del asunto, es que ni las luces de Damyan se han manifestado para excusarse por la tardanza. —¿A dónde va, amiga?—Escucho una voz femenina irrumpir, va en una motocicleta verde fluorescente la cual me parece muy cómica. He estado tan inmersa en pensar en la desgracia que no había escuchado el ruido que estaba haciendo. —¡H

